Salud mental y física
- Beatriz Gómez Villanueva
- 28 may
- 2 min de lectura

Al hablar de los fenómenos en torno a la psicosis, se han de considerar aspectos relacionados con el estilo de vida del enfermo. Desde luego, el tratamiento farmacológico y psicoterapéutico es fundamental, pero, de manera adicional, el desarrollo de hábitos, conductas y prácticas requiere un gran apoyo. Y, sobre ello, una cuestión esencial es mantener una higiene del sueño que permita al paciente dormir lo suficiente, entre 7 y 9 horas aproximadamente. La calidad del sueño puede verse favorecida si se respetan los ciclos del reloj biológico que establecen ir a dormir temprano y levantarse a primera hora. Es claro que cuando los tratamientos psiquiátricos inician los lapsos de sueño, se incrementan de modo notable, esto es normal, pero en una condición de control, se apunta este hábito del modo descrito. También, dejar de observar las pantallas del celular al menos media hora antes de dormir puede ayudar.
Por otra parte, si queremos hablar de una salud integral, las características de la alimentación también son vitales. Evitar azúcar, harinas refinadas, bebidas gaseosas, bollería, frituras, aceites vegetales, edulcorantes, alcohol, entre otras medidas, resultaría de enorme apoyo. Quizás, modificar prácticas alimenticias no sea tan fácil, ni siquiera para la gran mayoría de la población, pero tener conciencia de que ciertos antipsicóticos pueden propiciar un incremento de peso corporal, no cabe ignorar que hábitos más sanos pueden evitar estragos físicos. Si una suplementación es necesaria, de vitaminas y minerales, por ejemplo, también podría ser afortunada si así lo designa el especialista.
El ejercicio físico también puede respaldar la segregación de sustancias corporales que mejoren, además del estado físico, el ánimo y el bienestar emocional del paciente. Esto ha de considerarse cuando el enfermo se encuentre en condiciones de abordar el ejercicio.
Ha de destacarse que la persona que vive con psicosis suele tener una desestructura mental importante, por lo que el planteamiento de hábitos que abonen a la estructura es necesario y, en ese sentido, resulta importante acceder a lo descrito y a la configuración de prácticas familiares que apoyen al paciente, como propiciar la convivencia, evitar el encierro e integrarlo a las actividades propias de la familia. En este sentido, puede hacerse mucho por el enfermo, quien, en una dinámica de rehabilitación e integración, puede mejorar mucho su vida.



Comentarios